Ayer falleció en su casa de Lanzarote, acompañado de su entorno familiar más cercano (Pilar, Juanjo, María,...) José Saramago, una de esas personas luchadoras que hacen que vivir y combatir merezca la pena. Compañero, amigo, militante, persona lúcida, reflexiva y comprometida, poeta, escritor y premio Nobel de Literatura, la huella que deja en los que le conocimos (parece que fue ayer, hace un par de navidades, en casa de su familia de Granada) es tan inmensa como el legado de su obra.
Hoy será enterrado a las 15:00 en Lisboa, en su Portugal natal. Estarán políticos, mandamases y jerifaltes a quienes todavía les seguira escociendo el sarpullido que les generaba el incombustible compromiso de su letra y persona. Pero estarán y estaremos tambien familiares y amigos, personas públicas y anónimas, que irán a arropar a Pilar (Mari Pili), su compañera y traductora, en estos momentos de pena infinita. Muchos en persona y millones en la distancia.
Agur eta ohore, José.


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